Mi ex está peor que yo 

¿Habéis caído alguna vez en la tentación de fisgar a alguno de vuestros ex por redes sociales? Yo lo admito: soy culpable. En ocasiones lo he hecho casi de forma inconsciente. Y es que el algoritmo de las redes es muy ‘inteligente’ y te sugiera personas que ‘tal vez conozcas’… porque tiene acceso a nuestros contactos, emails, y demás. Y entonces me sale mi ex en Instagram y, además, tiene la cuenta pública… A ver quién se resiste a echar un ojo. 

Está casado y tiene un hijo: igual que yo. Vale, hasta ahí empate. Pero, él tiene unos cuántos kilos de más, está perdiendo pelo y un montón de arrugas. Yo sigo en mi peso, mi pelo está bien, ¿y las arrugas? Fui corriendo al espejo para mirarme. Realmente vi súper envejecido a mi ex. Al principio me hizo gracia, por aquello de “bueno, el tiempo no ha sido tan duro conmigo”. Pero es que siempre vemos la paja en el ojo ajeno. Por eso cuando me miré en el espejo me di cuenta de mi envejecimiento facial. Sí, yo también me hecho ‘mayor’.

Y ha sido un golpe difícil de asumir. De la broma mirando fotos de un ex a la realidad que muestra mi espejo. Y ahora qué, ¿me pregunto? El tiempo pasa factura, pero podemos hacer algo para retrasar ese envejecimiento. Porque la arruga es bella hasta cierto punto. Mi ex no está precisamente bello y supongo que él pensará algo parecido de mí si viera una foto mía en primer plano.

Nunca he sido muy usuaria de las cremas para la piel, pero me he estado planteando empezar a usarlas. Tengo 38 años, no es que esté cercana a la jubilación, pero tampoco tengo 20 años. Ha llegado el momento de afrontar mi envejecimiento facial: la vida es así y el tiempo no perdona. 

Tengo que decir que mi marido nunca me ha dicho nada al respecto, pese a que yo soy muy insistente cuando le noto algún kilo de más. Pero bueno, por lo menos (que quede entre nosotros) no está como mi ex…

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