Hay muchas leyendas sobre las Cíes. Muchas tienen una base histórica mientras que otras son producto de la imaginación. Pero da igual si las cosas que se cuentan sucedieron o no, solo hay que sentarse a ver las Islas Cíes e imaginarse todo lo que se cuenta sobre ellas y casi podemos verlo suceder ante nuestros ojos.
Una de las leyendas más remotas es la que identifica las Cíes con las Islas Casitérides, unas islas mitológicas situadas más allá de los límites conocidos del océano y donde vivían ninfas que tenían manzanos que daban frutos de oro. Seguramente, esto es solo una leyenda que ni siquiera se corresponda con estas islas, pero no deja de ser cierto que desde siempre, maravillaron a todos los que pasaron por ella, desde los antiguos griegos hasta los actuales turistas de todo el mundo que acuden a disfrutarlas.
Muchas leyendas tienen que ver con los ataques sufridos por las islas. Sabemos que Julio César navegó por el Atlántico hasta llegar a la actual costa Ártabra. Se dice que en su camino quiso conquistar las Cíes ya que en ellas se habían refugiado los Herminios, portugueses que habían escapado de un enfrentamiento previo y que no se rindieron al intrépido romano. Este tuvo que impedir el comercio con la costa hasta que logró que estos guerreros se rindieran por no tener que comer. No obstante, Julio César se marchó y no dejó en ese momento tropas allí para mantener lo conquistado.
También lucharon las Cíes con el pirata Drake, que tuvo una actuación bastante devastadora tanto allí como en Vigo. Pero no fue el único pirata en visitar las islas, que recibían a menudo a estos marinos. Muchos creen que algunos tesoros pueden dormir enterrados en el suelo de estas islas esperando que, tal vez, algún día vuelvan a salir a la luz. En cualquier caso, las Cíes son un espacio protegido por lo que no está permitido cavar para comprobarlo.
Las aguas que rodean a las Cíes fueron también escenario de diversas batallas, como la de Rande. Se cree que algunos galeones se hundieron conteniendo importantes tesoros que todavía no han sido encontrados. Muchos buceadores sueñan con ser los que encuentren uno de estos barcos con todas las monedas todavía intactas en su interior. ¿Sucederá algún día? No sería la primera vez que una leyenda de este tipo resulta ser cierta.