Almacenan y protegen las posesiones más preciadas, realzan la decoración de su entorno y pueden constituir, en sí mismos, una «joya» entre el mobiliario. Los muebles joyeros para anillos, pendientes y otros objetos de valor son cajas o armarios provistos de compartimentos y cajones, protegidos con cerradura y, en casos puntuales, con recovecos secretos. Aunque generalmente son de pequeño tamaño, pueden alcanzar dimensiones de importancia, como el magnífico gabinete de María Antonieta. Su diseño actual, simple y minimalista, contrasta con la rica ornamentación que se estiló en siglos anteriores, como evidencia el cofre de Brescia.
La función esencial del joyero es facilitar el almacenamiento ordenado y eficaz de cualquier joya, con independencia de su tamaño o material. Cada pieza encuentra su lugar y permanece estable y protegida gracias al uso de ganchos y otras estructuras. En otras palabras, las pulseras y pendientes no volverán a enredarse entre sí, y ese anillo que siempre se extravía, permanecerá a la vista en todo momento.
Guardar las joyas por separado alarga la vida útil de una parte de ellas. Los productos fabricados en cobre y plata, por ejemplo, desencadenan entre sí reacciones oxidativas que deterioran su color y brillo. Por su parte, la «convivencia» entre los diamantes también es difícil. Pese a su extraordinaria dureza, esta piedra preciosa puede ser rallada por otra de su misma clase. De ahí que los anillos, broches, etcétera, con esta gema preciosa no deban almacenarse juntos.
Además del acolchado interior, con recubrimientos que van del terciopelo a la polipiel, los joyeros proporcionan un nivel de seguridad básico, a menudo simbólico. Ciertos diseños, sobre todo en la antigüedad, esconden multitud de sistemas destinados a ocultar compartimentos: dobles fondos, llaves ocultas, mecanismos con resorte, etcétera.
La factura y la estética del mueble joyero no es un aspecto secundario. En siglos pasados, se fabricaba con materiales tan valiosos como el marfil y el sándalo tallados, la porcelana o la plata, que hoy han dejado paso a sustitutos más prácticos y económicos.