Tanto al elegir los trajes de comunión niños como al buscar los outfits adecuados para eventos formales, nos encontramos con los mismos errores que se repiten una y otra vez. Te los contamos para que puedas evitarlos.
1.No tener en cuenta el momento del año. Este error es más frecuente con la ropa de las niñas que con la de los niños. A veces queremos que la niña luzca como un pequeño angelito con su vestido vaporoso, pero poco abrigado. Piensa que es mucho más importante que la niña no pase frío y escoge un vestido que sea bonito pero que permita que la niña lleve debajo una camiseta o un body unos leotardos para estar bien calentita. El body no tiene por qué verse y los leotardos pueden ser a juego con el vestido.
2.Los tejidos. Hay vestidos muy baratos en páginas chinas, pero el problema que tienen es que las telas son sintéticas y de muy mala calidad, nada aptas para la delicada piel infantil. Además, el niño va a sentir picores, no va a transpirar bien el sudor cuando jueguen y se van a notar incómodos, lo que hará que quieran quitarse la ropa o lloren. Pagar por ropa de tejidos naturales no es negociable cuando hablamos de bebés.
- La ropa incómoda. Incluso en tejidos naturales la ropa puede ser incómoda si no tenemos en cuenta que es para niños y queremos que vayan como adultos en miniatura. Un niño con una camisa abotonada y pajarita puede estar muy gracioso en las fotos, pero tal vez se sienta incómodo y acalorado. Busca un estilo que, sin dejar de ser elegante, sea cómodo para el niño y le permita moverse y no sentirse oprimido.
- No dejar que tengan voz. Tal vez el voto haya que dejarlo para más tarde, pero deja que el niño o la niña tenga cierta implicación al elegir su ropa. Así, se sentirá mucho más ilusionado o ilusionada y estará dispuesto a llevar cosas que, de otro modo, podrían resultarles muy poco atractivas. Siempre es preferible que el peque tenga esa sensación de haber sido quién eligió su ropa. Un buen truco es que, una vez que se tengan dos o tres prendas escogidas, dejar que el peque sea quién elija entre ellas. Así, sabremos que va a nuestro gusto, pero a él o ella les parecerá que han sido quienes tomaron la decisión.