Cuando hablamos de lujo es habitual asociarlo al champagne y al caviar. Pero, ¿son tan caros estos productos como puede parecer? Lo cierto es que con ambos, sucede algo común: hay precios para todos los bolsillos y no siempre lo más caro es lo mejor. Nos centraremos en el champagne en esta ocasión.
El champagne francés precio depende de diferentes factores. Para empezar, va a tener que ver la calidad. Una bebida de buena calidad siempre va a ser más cara que una mala. Pero dentro de las bebidas de buena calidad hay precios muy diferentes, ¿por qué es así? Una de las cosas que marca esas diferencias es la marca. Cuando una marca cuenta con un prestigio y una fama, el precio de sus productos no está basado solo en lo que valen estrictamente, sino en lo que la gente está dispuesta a pagar por ellos.
Es lo mismo que sucede con la ropa, tú puedes comprar una chaqueta con un diseño de muy buena calidad, con una tela muy decente y con los colores de moda por cien euros. Pero si esa misma chaqueta tiene una etiqueta determinada, pasará a costar mil euros sin necesidad de cambiar ni un solo botón. Por eso, a veces merece la pena conocer marcas de vino espumoso nuevas, que tal vez no tengan tanta historia detrás como las marcas clásicas, pero que pueden ofrecer una excelente relación calidad/ precio.
Otra de las cosas que marcan la diferencia es la disponibilidad. Algunas champagnes son ediciones limitadas de los cuales se elaboran pocas botellas. Evidentemente, son de muy buena calidad, pero su valor lo determina también la exclusividad de las mismas. Es la ley de la oferta y la demanda y si son muchos los que quieren tener el placer de hacerse con algo que no todos van a poder comprar pero hay pocas unidades, el precio sube como la espuma. De nuevo, se trata de pagar no solo el producto, sino también la marca y la experiencia.
Por tanto, es posible beber un champagne de muy buena calidad a un precio muy razonable si se sabe qué marcas comprar. Y para eso hay que buscar en foros especializados en los que haya críticos que no se dejen cegar por las marcas, sino que hagan análisis libres y totalmente imparciales de los vinos que hay en el mercado.