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Custodia compartida en menores de tres años

Hoy ya nadie se sorprende cuando una pareja se divorcia y se concede la custodia compartida de los hijos. Salvo casos muy concretos en los que los padres no viven en la misma ciudad o que haya razones específicas para que uno de los dos tenga la custodia, lo normal es que se fije este tipo de régimen. Ambos padres (o madres) pueden disfrutar por igual de sus retoños y se evita así el problema de las pensiones de alimentos que tantos quebraderos de cabeza suelen dar.

Pero ¿qué sucede en el caso de los bebés? Nos referimos a los menores de tres años. Pues cada vez es más general el criterio de que los bebés también pueden ser objetos de custodia compartida, aunque hay que estudiar detenidamente la situación concreta de cada uno de ellos. El vínculo del bebé con sus padres es importante, con ambos y privar a uno de ellos de poder desarrollarlo no es justo. Pero es habitual que, dada la corta edad de los pequeños, este tipo de régimen se adapte y los periodos que pasan con cada una de las partes sean más cortos.

¿Qué sucede en el caso de que el bebé esté mamando? La lactancia natural es muy recomendable para el desarrollo del niño y no se le puede privar de ella, pero esto no quiere decir que se deba mantener de forma indefinida. Salvo informes pediátricos que demuestren la necesidad de mantener esta lactancia, a partir de los seis meses se considera, como norma general, que el bebé ya puede tener una alimentación variada y que no depende de la leche materna.

No obstante, el caso de los bebés siempre es más complicado y suele estar sujeto a muchas casuísticas, por lo que suele haber problemas a la hora de poder llegar a un acuerdo amistoso. Sobre todo porque hay tantas variedades de custodia compartida para bebés que es difícil que ambos progenitores estén pensando en la misma.  Contar con buenos abogados en derecho de familia en Vigo es importante ya que serán los que informen de los derechos que se tienen y negocien entre ellos para tratar de lograr un acuerdo de una forma tranquila, sin que los sentimientos a flor de piel interfieran.

Escuchar a los abogados, estar dispuesto a ceder en parte y poner por delante los intereses del bebé antes de los deseos como padre o madre, son pasos fundamentales para llegar a un buen acuerdo.

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